Páginas

14 de enero de 2011

Hagamos una pausa

“¡Mientes!”, gritó el representante republicano Joe Wilson cuando Barack Obama, en una sesión conjunta del Congreso, afirmó que su propuesta de reforma sanitaria no iba a beneficiar a los inmigrantes ilegales. Fue en septiembre del 2009, al final de un largo verano en el que las hordas del recién formado Tea Party se lanzaron, con rebosante pasión, y sin cuidar los modales, contra el proyecto para reajustar el sistema de salud norteamericano, y más específicamente, contra sus proponentes.

La grosería de Wilson, magnificada por la pesada solemnidad de un discurso presidencial en el Congreso, fue una nimiedad en comparación con los insultos proferidos por los activistas conservadores contra sus rivales. Al representante demócrata Emanuel Cleaver lo escupieron a la entrada del Capitolio. A Barney Frank, otro prominente demócrata, lo llamaron faggot, y a John Lewis, héroe del movimiento de los derechos civiles, nigger, con todo el odio cerril, barbárico, que esas dos palabras todavía cargan en Estados Unidos. En las afueras del Congreso, la multitud coreó insultos contra Obama, los más absurdos, comparándolo con Hitler y Stalin. Las turbas no solo carecen de imaginación o perspicacia, sino también de historia.

En su discurso en Tucson esta semana, Obama evitó relacionar el atentado contra la congresista Gabrielle Giffords con la virulencia de los ataques conservadores, capitaneados por la inexplicable Sarah Palin y los charlatanes de Fox News, contra la Casa Blanca y la bancada demócrata en el Congreso.   “En un momento en el que nuestro discurso se ha polarizado tanto”, dijo el presidente, “en un momento en que estamos ansiosos por culpar de todos los males del mundo a los que piensan de forma distinta de nosotros, es importante que hagamos una pausa y nos hablemos en una forma que cure, no que hiera”. Obama dijo que era imposible todavía saber qué intrincados motivos había tenido el hombre que disparó contra Giffords y mató a seis personas que se habían reunido para escuchar a la congresista. Jared Laughner, una criatura salida súbitamente de Facebook y Youtube, como otros asesinos de nuestra época que parecen habitar las cavernas más hondas de Internet en vez de la vida real, leía El Manifiesto Comunista y a Nietzsche, Alicia en el País de las Maravillas y Un mundo feliz. Una curiosa combinación de ilustres influencias culturales parece haber activado en la mente defectuosa de Laughner la determinación de matar. Sería todavía prematuro afirmar que formaron parte de ese cóctel grotesco de filosofías radicales y distopías las feroces tiradas de Rush Limbaugh contra Obama y la izquierda, o las invectivas continuas contra los sectores liberales de la política y la cultura norteamericanas de los comentaristas de Fox News, Bill O’Reilly, Glenn Beck, Sean Hannity y la propia Sarah Palin, a quien todavía se menciona como posible candidata presidencial en 2012 a pesar de su abultada ignorancia.  “En vez de señalar con el dedo o culpar a otros”, sugirió Obama, “usemos esta ocasión para expandir nuestra imaginación moral, para escucharnos más cuidadosamente, para afilar nuestros instintos para la empatía, y para recordar todas las formas en que nuestros sueños y esperanzas están entrelazados unos con otros”. Una suerte de tregua ha sido acordada tras las palabras de Obama, una paz culpable entre izquierda y derecha, que durará, previsiblemente, muy poco. Dentro de algunos días, la nueva mayoría republicana en la Cámara de Representantes llevará a votación una ley para repudiar la reforma del sistema de salud que el Congreso aprobó solo el año pasado. Esa ley, puramente simbólica, no tiene posibilidad alguna de ser aprobada en el Senado, todavía controlado por los demócratas. Es un acto pueril e irresponsable, que busca solo agradar a los titiriteros de Fox News y al público que los escucha, esos tercos ciudadanos de Provo, Utah, o Lubbock, Texas, o Lafayette, Luisiana, que creen que Obama es el anti Cristo, o al menos, el “enemigo de la humanidad”, al decir del representante republicano de Arizona Trent Franks.
La perreta republicana provocará seguramente nuevas batallas en la blogosfera, donde los más graves insultos personales, las acusaciones más exageradas, y las más abrumadoras pruebas de ignorancia e incivilidad encuentran más graciosa hospitalidad que en los periódicos o en la radio. La blogosfera, ágora infinita y caótica donde en vez de Solón y Demóstenes peroran incontables figuras anónimas, o enmascaradas con seudónimos extravagantes, ofrece total impunidad tanto para la difamación como para la estupidez y el analfabetismo. Es un maravilloso invento, la blogosfera, pero como otra espléndida creación, la democracia, es frecuentemente irritante e incomprensible, está llena de oscuros personajes sin honor y sin bondad, y sus propósitos y resultados parecen, a veces, francamente deleznables en comparación con sus ruidos y sus riesgos.  De la democracia, Winston Churchill dijo, muy célebremente, que era “la peor forma de gobierno, excepto por aquellas otras que han sido probadas de vez en vez”.  De la blogosfera podría decirse otro tanto. Es mejor, este galimatías, que el vasto silencio al que el público estaba sometido cuando solo los políticos, los escritores y los periodistas tenían derecho a la palabra, y a los hombres y mujeres ordinarios solo les quedaban, como recurso para exponer su opinión, las urnas o la revolución. Pero leyendo lo que algunos escriben, sus exabruptos, sus soeces insinuaciones, su implacable rencor, es casi inevitable no sentir o bien desesperación, o bien pánico. Uno de los más influyentes twitterers del Reino Unido, el actor Stephen Fry, un vociferante entusiasta de los beneficios de Internet, ha llegado a decir que cuando lee un blog, evita que su vista baje hasta donde comienzan los comentarios de los lectores. “De todas las hediondas, reptilíneas, escurridizas, misteriosas, entomológicas criaturas que habitan el suelo de la Internet, los que comentan en los blogs son los más insoportables, casi más allá de la imaginación  (…)  Su resentimiento, su deseo de ser oídos al más alto nivel de virulencia y malevolencia, es aterrador, y frecuentemente no soy capaz de lidiar con eso”.  Fry, probadamente, exagera.  En los blogs de todos los temas dejan sus comentarios lectores muy gentiles y educados, adeptos al debate respetuoso y conciliador. Pero entre ellos se cuelan, y frecuentemente, con su barullo, terminan por dominar la conversación, algunos cuya actitud, más que sus específicas opiniones, es tan democrática como la de Jared Laughner.  Cada palabra, una bala.

La blogosfera cubana, o lo que así, muy vagamente, podría llamarse, es ejemplar por su falta de urbanidad y de ortografía. No es una sorpresa que nuestra picaresca locuacidad, nuestra proverbial desmesura, y nuestra alegre desconsideración por la gramática, hayan sido trasladadas del habla popular a la Internet. Pero es acaso más grave de lo que podría esperarse, incluso de un pueblo dividido y extenuado por sus obsesiones políticas, la tendencia a insultar con crueldad, a desconocer el derecho de otros a disentir, y a transformar en vicioso ataque personal lo que debería ser caballeresca discrepancia. Los cubanos hemos sido maleducados por nuestros líderes, los de ambos extremos políticos, que han sido esmeradamente vulgares en su discurso público, como si no tuviera consecuencias, en el carácter y la conducta de los ciudadanos, la recurrencia de las ofensas y la demonización simplista del contrario. Ahora, cuando una época histórica de Cuba está a punto de terminar, con el inevitable cambio de líderes que tendrá lugar en los próximos años en la isla, y probablemente, también en el exilio, se puede ya ver en la blogosfera qué tono, qué argumentos, qué estilo de hablar y de pensar se escucharían en la isla, en los periódicos de La Habana o en la Asamblea Nacional, si los que escriben los comentarios pudieran, como es su derecho, hacerse escuchar también offline. Los blogs cubanos padecen de un desbalance antinatural, no hay proporción entre los lectores que viven y piensan fuera de Cuba, y los que lo hacen dentro de la isla. Sería equivocado creer que el talante de los blogs cubanos, y su evidente orientación ideológica hacia la derecha, representan cabalmente la distribución de nuestras preferencias políticas. El gobierno cubano, obstinadamente, rehúsa dar libre acceso a la Internet a sus ciudadanos, lo cual, si ocurriera, proporcionaría una idea más clara de la composición política del país en estos años de calamidad, precisamente lo que los líderes de la isla quieren evitar. Pero la ausencia de más cubanos residentes en La Habana, Santa Clara o Santiago en los debates de los blogs sería un defecto menos grave si más lectores, de los que tienen la posibilidad de comentar las noticias o los artículos de opinión, mostraran más tolerancia y generosidad con los que no están de acuerdo con ellos, y no trataran, insistentemente, a todo el que sea sospechoso de simpatía, ya no por el gobierno cubano, sino por las causas y convicciones de la izquierda, de esbirro, de ignorante o de rematado imbécil. En la otra trinchera de nuestra guerra civil, el gobierno cubano ha ordenado, o al menos estimulado, la creación de blogs de periodistas e intelectuales leales. Se dice, vaya usted a saber si es verdad, que a la operación, dirigida por Ramiro Valdés, le dieron el título, muy infeliz, de Ciber Mambí. Cualquiera que haya sido el membrete del plan, ha tenido resultados muy inciertos. Algunos de esos blogs están estupendamente escritos, y sus autores han mostrado una paciencia y generosidad considerables con los que los critican. Otros son, como algunos del exilio, aborrecibles por su mendacidad y autoritarismo. Los blogs del exilio han sido asaltados por presuntos lectores que emplean, letra por letra, el mismo lenguaje y la misma disposición democrática de sus oponentes. Muchos sospechan que estos intrusos son dedicados alumnos de la Universidad de las Ciencias Informáticas, la flamante UCI, aunque esto es probablemente falso, uno espera de estudiantes universitarios más arte y maña de la que muestran esos rudimentarios provocadores. De un lado, vuelan los insultos, “gusanos”, “mercenarios”, “traidores”. Del otro, también, “asesinos”, “fascistas”, “chivatos”. El vocabulario de nuestra política es penosamente limitado.
Frecuentemente, los comentarios de los lectores traicionan la intención, el espíritu o el estilo de los autores de los blogs. El más elocuente de los ejemplos es Generación Y, escrito por Yoani Sánchez, el más popular de todos los blogs cubanos, en el que cada artículo de la autora atrae cientos, si no miles de comentarios, y provoca las más vivaces discusiones entre lectores que parecen conocerse muy bien, después de tanto tiempo conversando o peleando los unos con los otros. Generación Y ofrece un contraste muy curioso entre la estricta moderación de su autora y la rabiosa incontinencia de sus lectores. Si Yoani ha hecho un arte de su discreción, sus lectores lo han hecho de la procacidad.  Tenazmente, Yoani escribe crónicas minúsculas, en clave personal, sin grandilocuencia programática, sin mesianismo, en correctísimo estilo periodístico.  Sus lectores, muchos, se tratan unos a otros, y al tema cubano, con lenguaje de barracas. Rara vez Yoani ha cometido en su blog un faux pas, ha dejado escapar una nota estridente, una frase por la que un tribunal pudiera condenarla, por difamación o desacato o cualquier otra fruslería de las que cuestan 25 años en una cárcel de Cuba. Aunque muchos lectores notablemente bien informados exponen sus opiniones en Generación Y, otros solo gritan, gesticulan, blasfeman. Ideológicamente, no es fácil clasificar a Yoani, no hay coordenadas precisas para ella, como para muchos otros cubanos de su generación, situados en una zona más bien ecléctica, en una encrucijada de influencias políticas y aspiraciones personales, de diversas referencias filosóficas y antiguos y nuevos ideales. Probablemente, es esa heterodoxia, esa inasibilidad, lo que más exaspera a la Seguridad del Estado cubana, y al mismo Fidel Castro, que la emprendió contra Yoani hace tres años, acusándola de “labor de zapa y prensa neocolonial”. Pero si Yoani escapa definiciones ideológicas tradicionales, muchos de sus lectores, en cambio, aplican a la historia reciente de Cuba una estrategia de tierra arrasada, una visión cerradamente negativa del pasado y el presente del país, que anticipa una despiadada lucha, en los periódicos, en las cátedras universitarias, en el Parlamento y en las calles, para determinar el signo de su futuro.

Ayer mismo, en Generación Y, un lector, Alejandro, supuestamente de la isla, se ufanó de la valla que apareció brevemente en Miami pidiendo la liberación de los cinco agentes cubanos encarcelados en Estados Unidos. “Vaya que a la gusanera le dolio lo de la valla, estan como nerviosos, se la estamos poniendo en la nariz”. Oye Tu!!! respondió: “jejeje Aaejandro a ti (‘borrado por vulgar’ por el moderador) mientras tu gritas consignas no tienes nada que asegure tu futuro porque de verdad te crees que vas a estar otros 50 years viviendo como vives ahora?” Artemisa Consultant añadió: “ALEJANDRO: En Cuba, no se permiten Vallas que questionen los 52 años de Dictadura, pero en el Corazon de cada Cubano, y Uds. lo saben hay una valla, que Repudia el Sistema, que unicamente se mantiene por La Fuerza de Las Armas y La Represion!!!! Y TU LO SABES, PERO NO LO ACEPTAS, PUES ESTAS DENTRO DE LOS QUE MANTIENEN ALGUNAS PREVENDAS!!!Si mañana eso se te acaba, seguiras el camino de otros aun mas importantes que tu, que desertan como RATAS y echan peste del sistema, para buscar espacios dentro del exilio!!!!EN CUBA NO EXISTE LA MORAL NI LOS PRINCIPIOS, Y TU LO SABES MEJOR QUE YO !!!!!” Después de varios comentarios borrados “por vulgares” por el moderador, Alejandro volvió a la carga: “Tranquilo, no tengo nada, ni me hace falta, me tengo a mi y a esta tierra linda en la cual me siento bien, asi es la cosa compadre aunque te duela”. Entra Diana: “Pero si dándole un bocadito de jamón y queso se queda callado y tranquilo… No cojan lucha”.  alternate, muy educado: “Buenas noches. Me gustaría colaborar para montar una campaña publicitaria a nivel nacional dentro de Cuba para dar a conocer al pueblo cubano y a visitantes, la situación de los presos políticos que todavía permanecen encerrados en las cárceles castristas”. Alejandro, cortante: “En Cuba se pone lo que nos de la gana a los cubanos de aca, pero en Miami, paladines de la superlibertad, que suceda eso de la valla publicitaria y otras cosas mas, por favor porque se cuelgan la soga al cuello tan facil, Miami la meca del odio y la intolerancia, me imagino que despues de Arizona”. Apareció entonces  Francisco el Mayaricero: “ALEJANDRO. USted debe de ser de los guapos qque arrastran a las Damas de Blanco por las calles de La Habana, y de los que torturan a los prisioneros politicos, ese es el tipo de cojonu que tu parece”.  Alejandro no se calla: “Francisco, no he matado en mi vida ni a una mosca, pero si ustedes algun dia en sus miseras vidas se equivocan y vienen a esta isla en son de guerra, te juro que me hecho a unos cuantos fascistas miamenses, tan guapos que son, todavia recuerdo que en giron cuando el mango se puso bajito y los agarraron a todos, resulto que venian copmo curas, cocineros y no se cuantas sandeces mas, es decir peleabamos contra fantasmas, pues habian enviado el ejercito de cocineros mas grande de la historia d ela humanidad”. Y alternate, de nuevo, casi paternal: “O sea, que yo hago lo que me sale de los güevos y el prójimo también tiene que hacer lo me sale de los mismos. Tu estar severamente ajilipollado, realmente te hace falta ayuda clínica, chaval”. El Mayaricero replica a Alejandro: “Ustedes no pagan, ni aunque los fusilen mil veces ante el paredon ensangrentado de la Cabaña”. julito, un habitual, interviene, más adelante: “verdad que el cubano nunca va a respetar la libertad de expresion ni la tolerancia, eso debe ser herencia de los espanoles, a la revolucion cubana le queda millones de anos con esa forma de pensar”. Y balserocubano lanza una amenaza: “JULITO… ahora no pero un dia hasta tu vamos a saber quien eres.  Dios te libre de que no estes en este país.   Es mas tiene que haber un modo de saberlo”. (Sic, sic, sic…) El título del artículo de ese día en Generación Y era ominoso: El País de las Sombras Largas.

Sería muy saludable que los cubanos también hiciéramos, como ha propuesto a su pueblo el presidente Obama, una pausa, cada uno de nosotros, antes de lanzarnos a insultar tan ligeramente, a amenazar, a humillar, a despreciar con tanta vehemencia a los que no piensan como nosotros. Agravios, han sido cometidos muchos. Insultos, han sido cruzados con odio espeluznante, casi melodramático en su obstinación e irreversibilidad. El rencor, en algunos, se ha enconado. Pero si a Cuba le queda una oportunidad de no desperdiciar este siglo en recriminaciones, o peor aún, en un baño de sangre, deberíamos comenzar a escucharnos, más cuidadosamente, ya que estamos obligados a compartir el destino de ese diminuto, infeliz paisito nuestro. Es hora no de callar, sino de empezar a mostrar un poco de prudencia, y de nobleza.

9 comentarios:

  1. Lamentablemente, mi querido J, nuestra isla se parece cada día más a un tren cargado de pasajeros histéricos, que corre veloz hacia el abismo. No obstante, yo tengo aún cierta confianza en la generación de mis futuros hijos. Ellos, espero, tendrán la sabiduría suficiente para perdonar y olvidar. Quizás soy demasiado ingenuo...

    ResponderEliminar
  2. Tu deseo es muy plausible. Y altamente deseable. Ojalá nos portemos a la altura que requiere el momento. Se lo debemos a nuestros hijos. Yo fui de los que salto crispado, de los que lastime en mi catarsis. Pero supe también pedir disculpas y buscar puntos de encuentro. Y seguro estoy no soy único. Algo se nos ocurrirá, creo,,,

    ResponderEliminar
  3. La depauperación humana que vive la isla en todas sus vertientes es tremenda. Deprimente, vergonzosa, triste.

    ResponderEliminar
  4. Por otra parte, J, tu descripción de Yoani me parece en extremo inocente. Yo creo que ella está muy bien situada. Los cables de Wikileaks sobre sus contactos con la Oficina de Intereses de EE.UU. en La Habana dejan, en mi opinión, poco margen a las dudas. Y no la estoy calificando, sino, simplemente, situando en su justo campo.

    ResponderEliminar
  5. Por favor Boris, si es posible, situa tu a Yoani, define su situacion, porque los cables de wikileaks no me indican nada.

    ResponderEliminar
  6. Hay quien dice que la comunidad cubana en México o España es diferente a la de Miami, porque mientras que en aquellas predominan “profesionales”, en la de Miami hay, simplemente, cubanos: una muestra casi representativa de la población cubana actual (el casi obedece a que hay menos negros en la diáspora cubana que en Cuba, según las estadísticas…).

    Y en la blogósfera pasa lo mismo, son los mismos cubanos de la esquina y de la cola de la carne de puerco, sólo que con acceso a Internet.

    ResponderEliminar
  7. Anónimo, perdona, pero si no ves nada en los cables de Wikileaks por ti mismo, de poco vale que te explique mi interpretación, personal y, a fin de cuentas, irrelevante.

    ResponderEliminar
  8. Lamentablemente, aun no aprendemos a respetarnos entre nosotros mismos, es muy triste ver que, por diferentes posiciones o creencias se haga de la palabra un arma.

    En realidad no debería importar si eres de la izquierda o de la derecha, al final todos somos cuban@s, y nacimos en la misma isla.

    ResponderEliminar